Contexto Rural en la periferia de los Parques Nacionales de Colombia.

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Mas allá de una actividad de ecoturismo, el visitar los Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNN) significa ayudar a las comunidades a superar los efectos de la violencia y construir un tejido económico sostenible con el medio ambiente.

Caño Cristales, sector conocido como El Coliseo. Fotografía FOTUR: Mario Carvajal (www.fotur.org), Licenciada con Creative Commons 3.0

Con una bien conocida ventaja comparativa al estar en una posición geográfica privilegiada, con acceso a dos océanos, tres cordilleras, concentrar el 60% de los páramos del mundo y ser el país más biodiverso por metro cuadrado, entre otros, Colombia tiene un inmenso potencial en la oferta de servicios ambientales, compensaciones de emisiones de carbono y el desarrollo del ecoturismo. Sin embargo, el impacto social que se deriva de la transformación productiva de las comunidades receptoras que habitan en la periferia de los Parques Naturales, es un motivo más para promover las iniciativas propuestas por campesinos y población local que esperan superar, a través de iniciativas de producción limpia, los efectos de la guerra.

Hace más de una década los procesos de acompañamiento técnico a las comunidades rurales que habitan las regiones montañosas y con ecosistemas vulnerables han sido numerosos. Principalmente a través de proyectos de cooperación internacional, las regiones colombianas han sido escenarios de procesos de asistencia técnica, acompañamiento productivo y promoción de productos locales tales como el café, el cacao, el plátano o la caña de azúcar, entre otros. Por otra parte, emprendimientos enfocados en el alojamiento y servicios turísticos relacionados con el aprovechamiento de la biodiversidad han jugado un papel importante en la consolidación de iniciativas productivas que propendan a su vez por la conservación de los ecosistemas. Por mencionar algunos, sobresalen los proyectos de asistencia técnica de la Agencia de Cooperación Alemana GIZ y los programas de promoción y fortalecimiento empresarial de Swisscontact o El Programa de Cooperación Económica y Desarrollo de Suiza en Colombia –implementado por SECO (State Secretariat for Economic Affairs).

En la actualidad, el reto se centra en fortalecer el compromiso institucional para proporcionar el escenario ideal para dar viabilidad económica a las comunidades que habitan dentro o en la periferia de los Parques Naturales. No solo se trata de una demarcación geográfica de las áreas de protección, sino el reconocimiento de los derechos civiles de poblaciones que se han asentado y son parte de la identidad de los territorios (Méndez Polo, Olga Lucía. 2019) . Es importante el proceso que se ha avanzado en la protección de más hectáreas en los últimos años, más la integración de la sociedad dentro de los procesos de consensos sobre la capacidad productiva es un elemento clave hacia la generación de tejidos micro empresariales sostenibles.

Las reservas de la Sociedad Civil en Colombia alcanzan una extensión de 238,984 hectáreas con un total de 1.123 iniciativas de conservación privada.

Sistema Nacional de Áreas Protegidas SINAP

Por otra parte, no todo se centra en lo público, según el Sistema Nacional de Áreas Protegidas; SINAP, en la actualidad las reservas de la Sociedad Civil en Colombia alcanzan una extensión de 238,984 hectáreas con un total de 1.123 iniciativas de conservación privada. Si bien significan tan solo el 1,25% del total de área protegida de Colombia, la cual asciende a 19, 090,865 hectáreas terrestres de acuerdo con el Registro Único de Áreas Protegidas; RUNAP, las iniciativas de protección privada representan el 72% de los actores regionales interesados en la conservación y protección de los ecosistemas del país y cuentan con amplia variedad de servicios ambientales y de ecoturismo. A través de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil; RESNATUR, se puede identificar un amplio portafolio de alojamiento, senderismo interpretativo, servicios de alimentos y bebidas, avistamiento de aves, talleres de fotografía, así como la venta de productos orgánicos dentro de los que destacan el café y la miel.

En la lucha ante las presiones externas y los grupos armados.

Los Parques Naturales y las Reservas de la Sociedad se enfrentan a retos cada vez más complejos a nivel ambiental y social.  No solo los efectos del cambio climático amenazan ecosistemas tan frágiles, pero tan importantes, como lo son los ecosistemas de alta montaña que agrupan los 36 complejos de páramos del país, sino a su vez, la deforestación, la presencia de cultivos ilícitos y la minería ilegal siguen amenazando el territorio destinado a la protección ambiental. Con un total de 59 Parques Nacionales Naturales que cubren una extensión de 14.268.225 hectáreas, las amplias extensiones, las características topográficas, el difícil acceso y la ausencia de la institucionalidad, hacen que sea compleja la gobernanza territorial que garantice el uso adecuado de protección y/o explotación económica del suelo.

Photo by Tom Fisk on Pexels.com

De acuerdo con el Sistema de Información Ambiental de Colombia, de los 36 complejos de páramo identificados en el país, tan solo 6 se encuentran protegidos por alguna figura legal de protección por encima del 95% de su extensión como lo son las áreas protegidas de Belmira, Tatamá, Yarigüies, Paramillo, Sierra Nevada de Marta y Los Farrallones de Cali, sin embargo, esto tampoco ha sido garantía de contención de los procesos de explotación pecuaria y minera, en tanto, la mayor concentración de ganadería extensiva que amenaza los ecosistemas se registra en los Parques Nacionales de Sierra Nevada de Santa Marta, El Cocoy, Sierra de la Macarena y Paramillo, este último, a su vez con cerca de 800 puntos de extracción minera ilegal identificados, seguido por los Farallones de Cali con cerca de 400 puntos. En registros generales, se afirma que en un 12% de los PNN se presenta minería de aluvión en ríos adyacentes.

Las tensiones sociales y los intereses económicos particulares sobresalen por encima de los intereses de preservar el patrimonio ambiental. Las Áreas de Protección Ambiental en Colombia no son ajenas a los fenómenos de desplazamiento forzoso y la crisis humanitaria producto de los conflictos armados. Un ejemplo de ello, es el área de influencia del Parque Nacional Natural de Sanquianga en el Departamento de Nariño, un ecosistema que concentra el 20% de los manglares del Pacífico y centro de anidación de las tortugas caguama, un lugar de gran potencial ambiental y turístico en el que se registra presencia de cultivos ilícitos, laboratorios de procesamiento de coca y desplazamientos masivos producto del conflicto interno. En años recientes, los conflictos en las regiones circundantes del Parque Nacional de Paramillo entre los Departamentos de Córdoba y Antioquia y a su vez los que se registran en el PNN de los Farallones de Cali han sido ampliamente expuestos por los medios de comunicación nacional.

Sin embargo, a pesar de un panorama de tensiones y conflictos sociales que superan el orden público y los poderes judiciales, las comunidades locales se empeñan cada vez más con mayor eco en las agendas regionales de generar nuevos procesos de transformación productiva que permita cambiar la trayectoria económica y social de las áreas rurales y de protección ambiental de Colombia.  

Crecimiento exponencial de Iniciativas rurales de conservación, producción limpia y turismo sostenible.

De acuerdo con la iniciativa de investigación Parques Cómo Vamos, al 2021 se registraron un estimado de 17.607 Unidades Productivas Agrícolas al interior de los Parques Nacionales, cerca de un 30% es decir, 5,263 Unidades se concentran en los Parques Nacionales de Pisba en Departamento de Boyacá; Sanquianga en el Departamento de Nariño; Paramillo, ubicado entre Córdoba y Antioquia y, Farallones de Cali, en el Departamento del Valle del Cauca. Contrario a lo estimado, la concentración de habitantes en estas zonas es inferior a las registradas por otros parques. En el caso del Sumapaz, con 810 unidades productivas, concentra más de 374.000 habitantes, lo cual se explica en parte, por la cercanía con la capital del país. Esta dinámica resalta las diferencias demográficas y socio económicas en cada una de las zonas de amortiguación.

Este ecosistema productivo es el eje central de la transformación productiva hacia un tejido social más fortalecido y comprometido con la protección del medio ambiente que les rodea. En la actualidad, se encuentran en procesos de fortalecimiento empresarial, capacitación técnica en economías limpias y desarrollo de actividades ecoturísticas un gran número de campesinos que de manera colaborativa y asociativa promueven una nueva economía basada en la sostenibilidad. En días recientes, se establecieron cerca de 23.000 hectáreas en el área del Sumapaz como Zona de Reserva Campesina, la cual, entre otros productos agrícolas y servicios ambientales, se proyecta como un corredor de ecoturismo para la Región Central.

Las iniciativas en todo el territorio nacional en las que campesinos se suman a los proyectos de conservación y economías limpias dan cuenta del compromiso local, así como los impactos positivos de la cooperación Internacional. El Diario el Espectador señala: “A través del Fondo Colombia Sostenible, que cuenta con aportes de los gobiernos de Noruega, Suecia y Suiza, y bajo la administración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Fundación ACDI/VOCA avanza con proyectos de acompañamiento a la población del Parque Nacional de Paramillo. Con una extensión de 504,014 hectáreas, se ha acompañado a 207 familias campesinas en la zona de amortiguación del parque en el desarrollo de sistemas agroforestales de cacao y plátano, así como en el cultivo de ají, maracuyá y frijol, y en la implementación de emprendimientos de avicultura y piscicultura”. Los cultivos que predominan son el café, la caña de azúcar y la palma africana, por ejemplo, sobresale el cultivo de caña de azúcar en la zona de amortiguación del PNN Hermosas con cerca de 69.500 Hectáreas de acuerdo con el Informe Parques Cómo Vamos (2021). Por otra parte, Pisba, un destino dedicado históricamente a la explotación de carbón, hoy en día amplía el número de servicios ambientales y de turismo aprovechando su cercanía con la capital del país.

En conclusión, sin bien es cierto que las tensiones sociales persisten en gran parte de las zonas de influencia del territorio protegido, la transferencia de conocimiento y oportunidades de negocios verdes hacia la comunidad local ha permito identificar nuevas formas de ingresos centrados en la conservación de los ecosistemas. Hoy en día son varios los proyectos centrados en la compensación de emisiones de carbono, la prestación de servicios ambientales y de ecoturismo, los cuales pueden ser consultados a través de las páginas de Parques Nacionales de Colombia o, directamente a través de las agencias operadoras de turismo que trabajan en asociación con las comunidades locales. El camino hacia la transformación productiva es extenso, pero del apoyo y la promoción regional, nacional e incluso internacional de dichos proceso, dependerá su continuidad y extensión, permitiendo a mas familias superar los efectos del conflicto y la marginalidad económica.

Si quiere conocer más sobre los proyectos e iniciativas de producción limpia y ecoturismo en torno a los Parques Nacionales Naturales de Colombia, o si conoce de iniciativas similares y le gustaría que sean parte de nuestra red de contactos, escríbanos a coordination@econtur.org.

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